Tres TRILLIZAS, un abuelo, un puñado de BUEN HUMOR, una pizca de MÚSICA, varias especias de BAILE, sal al gusto, una ramita de muérdago fresco, 200 kl. de RENCILLAS FAMILIARES, 100 gr. de amor paterno, 100 gr. de amor materno, 100 gr. de amor filial, 100 gr. de AMOR ANIMAL... son los ingredientes de un nuevo fenómeno paranormal, muy loco, y lo suficientemente divertido como para "decapitar una tarde la hostia de aburrida".
Así lo promete "Aran Aran", con su nuevo espectáculo: "Mc Abraret Mc abro". Un peculiar cabaret con el que este grupo navarro da un giro existencial en su trayectoria y se abalanza de lleno al mundo de la comedia musical. No quiere decir que dejen atrás la poética prosa de Arístides Vargas, pero sí está claro que abren una nueva senda en su trayectoria y esta vez cruzan hacia un humor más incivil. Pero como bien nos han dicho desde que somos pequeños, para cruzar hay que mirar bien e ir de la mano... Así que en este cambio de registro se han acompañado sabiamente de varios tíos, y es que de familia va la cosa.
Para empezar cuentan con la tinta de un tío autor que sabe del tema: Mikel Mikeo, quien ya nos hizo reír con otros cabarets y comedias. Y aunque en su mayoría el trabajo fue de creación grupal, para echar un último vistazo y añadir los condimentos finales llamaron a otro tío que controla también mucho sobre qué se ríe la gente: Miguel Goikoetxandia. Así, este elenco que esta vez se ha acompañado de sangre nueva de la ENT, ha dado con la fórmula de un conjuro que, según dicen, no nos va a dejar impasibles.
Esta historia llena de locura y humor está basada en las rencillas de una familia escocesa en la que abundan las ovejas negras. Horace Mc Anudo, vaga por el mundo junto a sus nietas, las hermanas Mc Abras y por lo visto no les faltan anécdotas que contar. Tendremos la suerte de que en su devenir mundial les tocará pasar por la Escuela Navarra de Teatro el día 4 de noviembre a las 20.30. Dicen que envenenan a la gente, que se destapan muy rápido y lo enseñan todo... Y que vienen dispuestos a sacudirnos el polvo de encima y sacarnos de nuestro sopor diario.
Esperemos que así sea, que mal no nos va venir. Y es que siempre el humor irreverente es necesario, pero ahora más que nunca. Así que abandonad el sillón, la pereza y la desgana, dejad a los niños con los abuelos, o a los abuelos con los niños. Sacad los chines de la hucha dela sobrina, de los forros de los bolsos viejos de la madre. ¡Lo que sea pero salid de casa! Que tenemos la oportunidad de reírnos, de liberarnos un poco, y sobre todo ¡de comprobar que hay familias peores que la nuestra!